El corsario británico y almirante, Edward Vernon (1684-1757), en los días de mal tiempo utilizaba un grueso abrigo de pelo de camello llamado "grogam". Si unimos a esta anécdota que en aquella época estaba muy extendido que los marinos utilizasen el término de "viejo" (old) para referirse a su capitán de navío con independencia de su edad, no es de extrañar que su tripulación le comenzase a llamar con el apelativo de "old grog".

Paralelamente, a Vernon no le gustaba que sus hombres se emborracharan y por ello ordenó rebajar con agua el ron que se repartía diariamente entre ellos. Las quejas de los tripulantes ante esta medida no tardaron en llegar, y comenzaron a llamar al brebaje "la bebida rebajada por el viejo grog" o, abreviadamente, “grog”.

La marinería, a pesar de todo, no renunciaba al ron puro, así que cada vez que recalaban en Jamaica o isla donde destilaran la caña de azúcar, hacían gran acopio para poder beberlo a bordo una vez hubiesen zarpado. El resultado era la embriaguez, que extrañaba al propio almirante dado que el licor debería estar aguado, pero los tripulantes se excusaban diciendo que estaban mareados, no borrachos, que estaban bajo los efectos del “grog”, es decir, “groggys”, palabra que ha llegado a nuestros días con idéntico significado (tambaleante, atontado), recogida con la grafía "grogui" en la RAE.









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