No debemos olvidar que los piratas eran asesinos crueles. Y crueldad era lo que mostraban sus castigos.

La literatura y el cine han creado héroes de corazón puro detrás de mercenarios y criminales a los que solo les importaba la riqueza.

Pero la realidad era la siguiente:





Maroon
Por robo.
Consistía en dejar al inculpado en un islote virgen y deshabitado, con algo de agua, un arma de fuego y un poco de pólvora. Los que no morían por inanición, lo hacían por suicidio.




Pasar por la quilla
Por insubordinación y otras faltas menores de disciplina.
Se cogía una cuerda y se pasaba por debajo del barco, de babor a estribor. Se ataba al inculpado a esa cuerda y, mientras la tripulación tiraba de ella, el ajusticiado pasaba bajo la quilla. Además, se le ponía un trozo de tela en la boca para que no le entrara agua. El acusado sufría numerosos tajos y heridas debido a los moluscos adheridos al casco. Dependiendo de la gravedad de la falta, se le pasaba más o menos veces, aunque solían ser tres.



Tiburón
Por faltas muy graves, castigadas con la muerte.
Se cogía al acusado, se le ensartaba un gran anzuelo en cada muslo, de tal manera que fuera visible la punta, se le ataba detrás del barco y se le lanzaba al agua como si fuera cebo para pescar. Al poco tiempo aparecían tiburones para deleitarse con esa carne sangrante que iba dejando el hombre como estela. Al final, solo quedaba una pulpa sanguinolenta.



Atado a la víctima
Por asesinato.
Se ataba al asesino con su víctima y eran lanzados al mar con un peso. El asesino moría ahogado junto a su víctima.



Pasear por la tabla
A pesar de ser el método de castigo que más se ha mostrado en la cinematografía, no hay documentos acerca de que esta práctica fuera llevada a cabo por los piratas.



Trato de cuerda
Por traición.
Tormento que se daba atando las manos por detrás al reo y colgándole por ellas de una cuerda que pasaba por una garrucha, con la cual le levantaban en alto y lo dejaban caer de golpe sin que llegase al suelo. Los piratas más sanguinarios ataban también el miembro viril del hombre como modo de tortura.





Latigazos
Por desobediencia.
Solían darse con un látigo llamado “gato de nueve colas” que, como su propio nombre indica, tenía nueve cuerdas. Las zonas elegidas para la flagelación iban desde la espalda hasta los muslos, así como también el estómago y pecho.


















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